SOBRE LA GENTE QUE ENTRA CON CASCOS A UNA TIENDA
En esta sociedad de hoy en día en que cada uno vamos un poco a nuestros asuntos, no puedo dejar para más adelante algo que me viene sucediendo desde hace años en mi despacho de loterías, y que cada vez es algo más común: la cantidad de gente que entra en mi tienda con cascos, con la música a todo volumen o con su programa de entretenimiento.
Las tecnologías que por supuesto sirven para crear un estado más avanzado y de bienestar, también nos hacen aislarnos cada día un poco más, un ejemplo es el móvil, cuyo tema trataremos en algún momento en otro de nuestros artículos. Pero centrándonos en lo expuesto en nuestro título nos damos cuenta de diferentes situaciones cuando vienen esta clase de personas.
La primera cosa que vemos es que pierden total referencia con el mundo de su alrededor. Se ponen en ocasiones demasiado cerca de otros clientes, les molesta que otras personas les pregunten o les indiquen algo y pierdan su concentración en lo que escuchan. Se les puede caer una moneda o billete del bolsillo y no se dan ni cuenta...
Lo segundo, al llegar a que les atienda, te tiran generalmente sus resguardos a la ventanilla, o si vienen a por un paquete te enseñan el código en un móvil para que tú adivines de que compañía es. Generalmente te toca interpretar que es lo que quieren. Si necesitas más información emiten en ocasiones monosílabos o sonidos guturales, y si les comentas que no los han entendido, con cara de tedio y haciéndote ver lo panoli que resultas ser por no entender que es exactamente que vienen buscando, en su infinita misericordia, bajan el volumen y con tono apremiante te indican lo que quieren para volverse a poner los cascos.
Lo tercero y último que quería añadir es que pese a que se pueda pensar que esto lo hacen fundamentalmente gente joven, que vaya juventud y todas esas cosas mañidas que se escuchan por ahí, la realidad es que con mucha frecuencia, esto también viene siendo realizado por gente mayor, fundamentalmente varones con su programa de referencia, que no tienen tiempo para quitarse los casco diez minutos cuando van a hacer unas gestiones.
Se está perdiendo cada vez más las formas y el respeto por los demás. Hemos avanzado en muchas cosas, pero en otras estamos volviendo a siglos anteriores, y valores como la educación y la empatía carecen de significado.
Así que hago un llamamiento para que si alguien de tu entorno o tú mismo haces estas cosas, baja el volumen de tu transistor o móvil y dale una vuelta a lo que aquí se ha comendo.

Comentarios
Publicar un comentario